El gen rojo

Presos políticos en el antiguo penal del Puerto de Santa María (1948). Anónimo

“Agradezcamos al filósofo Nietzsche la resurrección de las ideas espartanas acerca del exterminio de los inferiores orgánicos, de los llamados parásitos de la sociedad. La civilización moderna rechaza tan crueles postulados en el orden material, pero en el moral no se arredra en llevar a la práctica medidas incruentas, que coloquen a los tarados biológicos en condiciones que imposibiliten su reproducción y transmisión a la progenie de las taras que les afectan. El medio más sencillo y fácil de segregación consiste en penales, asilos y colonias para los tarados, con separación de sexos”

“La enorme cantidad de prisioneros de guerra en manos de las fuerzas nacionales salvadoras de España permite efectuar estudios en masa, con favorabilísimas circunstancias, que quizá no vuelvan a darse en la historia del mundo. Con estímulo y beneplácito del Excmo. Señor Inspector de los Campos de Concentración, iniciamos investigaciones seriadas en individuos marxistas, con el objeto de hallar las relaciones que puedan existir entre las cualidades biopsíquicas del sujeto y el fanatismo democrático-comunista.”

Presos políticos y autoridades en la cárcel de Huéscar, Granada. Ca 1940. Juan Antonio Avilés

Misa en la cárcel de Huéscar, Granada (1940). Juan Antonio Avilés

Peluquería de la cárcel de Porlier, Madrid (1941). Santos Yubero

“Apriorísticamente presumimos que los fanáticos marxistas que han combatido con las armas en las manos ofrecían un temperamento esquizotímico o variantes degenerativas de esta serie temperamental. En cambio, los propagandistas y vividores del marxismo suponemos que pertenecen a la serie temperamental ciclotímica o tipos degenerativos de la misma (…) El simplismo del ideario marxista y la igualdad social que propugna favorecen su asimilación por inferiores mentales y deficientes culturales, incapaces de ideales espirituales, que hallan en los bienes materiales que ofrecen el comunismo y la democracia la satisfacción de sus apetencias animales. El inferior mental y el inculto encontraban en la política marxista medios de facilitarse la lucha por la vida, al contrario que en cualquier otro régimen político social, especialmente en los aristárquicos, que fomentan el encumbramiento de los mejores (…) Parece presumible que se alistarán en las filas marxistas los psicópatas de todo tipo, preferiblemente psicópatas sociales (…) La inmensa mayoría de ellos estaban condenados de antemano al fracaso social, tanto más cuanto su instrucción no había pasado de la primaria. Colígese de ello que estos marxistas aspiran al comunismo y a la igualdad de clases a causa de su inferioridad, de la que seguramente tenían conciencia, y por ello se consideran incapaces de progresar mediante el trabajo y el esfuerzo personal. Si quieren la igualdad de clase no es con el afán de superarse, sino para que desciendan a su nivel aquellos que gozan de privilegios sociales, tanto adquiridos como heredados. Conocedores los dirigentes marxistas de estos difusos sentimientos latentes en las masas, su política ha sido siempre la de favorecer a los inferiores en perjuicio de los selectos sociales, al contrario de la política totalitaria antidemocrática que se esfuerza en que progresen los superdotados y los selectos”

Campesinos huyendo hacia Córdoba desde Cerro Murciano, 1936. Namuth-Reisner

Tropas republicanas huyendo hacia Francia (marzo, 1939). Robert Capa

“Hemos de recuperar las características raciales del siglo decimoséptimo. Han de resplandecer nuevamente en la raza el misticismo, la caballerosidad, el culto al honor, la valentía, el menosprecio de los bienes materiales, el pudor, la candidez, el apasionamiento, el orgullo, la mezcla de buenas y malas cualidades psicológicas, el predominio de las primeras, que hicieron del español en tiempos pasados el modelo de caballeros”

“Grupos de caballeros observantes de una conducta ejemplar formarían una especie de Orden de la Nueva España en la que los aspirantes a ingresar fueran sometidos a diversas pruebas. Formaríanse así grupos de selectos, dedicados a autoperfeccionarse, inaccesibles al vulgo”

Grupo de autoridades durante un acto oficial, Barcelona (1943). Alejandro Merletti

Todas las citas pertenecen a escritos de Antonio Vallejo-Nájera (1889-1960), psiquiatra militar palentino, que dirigió un estudio en los campos de concentración franquistas sobre las “patologías” de personalidad de demócratas y comunistas. Recogidas en

Los psiquiatras de Franco. Los rojos no estaban locos. Enrique González Duro Barcelona, 2008

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