A lomos de la libertad

«Un cambio significativo en la situación de las mujeres jóvenes [de finales del siglo XIX] es la mayor libertad de movimientos en la sociedad, tanto en su calidad de individuos como en sus relaciones con los hombres (…) Esto implicaba libertad de movimientos no sólo en el ámbito social, sino en un sentido literal (…) Es importante también que las mujeres de clase media salieran de los interiores apenas iluminados [de sus casas] para mostrarse al aire libre porque ello implicaba, al menos en algunas ocasiones, escapar a la limitación de movimientos que imponían vestidos y corsés (y también su sustitución a partir de 1910 por el nuevo sostén, más flexible) (…) El deporte no sólo hizo posible que los jóvenes de ambos sexos se encontraran como compañeros fuera de los límites del hogar. Aunque en números reducidos, las mujeres pertenecían a los nuevos clubs turísticos y de montaña y ese gran motor de libertad que fue la bicicleta emancipó proporcionalmente más a la mujer que al varón, por cuanto tenía más necesidad de movimientos en libertad. La bicicleta proporcionaba más libertad incluso de la que disfrutaban las amazonas de la aristocracia, que se veían obligadas todavía, por modestia femenina y a precio de un alto riesgo físico, a sentarse a mujeriegas.»

La era del imperio, 1875-1914. Eric Hobsbawm. Londres, 1987

 

 

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