Reducto de sombras

«Reducto de lo inaccesible, lugar de sombras – en contraposición a los simbolismos del sol – y, por consiguiente, sede de potencias temibles. La intuición del bosque como ámbito propicio a la manifestación de los entes superiores fue causa de que en el mismo se celebrasen algunos de los más antiguos cultos (…)

El bosque, en el folklore de muchos pueblos de que es vestigio la literatura infantil, es propicio al extravío, a las penalidades e incluso al encantamiento: es frecuente el tema del propio bosque encantando. Suele estar habitado por seres fantásticos, muchos de ellos malignos, pero también otros benévolos. En su interior puede ocultarse un castillo misterioso, la cueva del dragón o del tesoro o, en fin, el palacio de la bella durmiente: en cualquiera de los casos, el tránsito por el bosque ha supuesto una aventura empeñosa. Este adquiere su máximo rango en La Divina Comedia: En medio del camino de nuestra vida, me encontré con una selva oscura.

Los terrores del bosque durante la noche, que explican naturalmente por el ruido producido por las alimañas, la desorientación, etc., simbolizan en el psicoanálisis de Jung la faceta peligrosa del inconsciente.»

Diccionario de iconografía y simbología. Federico Revilla. Madrid, 1995



 

 

 

Todas las fotos @Ramiro Feijoo


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