Omnisciencia

«El biólogo Charles Bonnet, 1720-1790, (…) sugería que si una inteligencia pudiera haber analizado el funcionamiento de las fibras del cerebro de Homero, habría podido describir la Iliada tal y como la iba concibiendo el poeta.» Aquella concepción de la época según la cual el análisis microscópico podía tener consecuencias infinitas para el conocimiento fue continuada en el ámbito de la astronomía. «Así, en 1812, Laplace propuso su famosa concepción del calculador divino, que, sabiendo las velocidades y posiciones de todas las partículas del mundo en un instante determinado, podría calcular todo lo que había ocurrido en el pasado y todo cuanto habría de ocurrir en el futuro.»

Stephen F. Mason. Historia de las ciencias. Madrid, 2005

Ilustraciones extraídas del blog BibliOdyssey, pertenecientes al ” Traité d’Anatomie et de Physiologie” de Félix Vicq d’Azyr, físico de la reina María Antonieta y miembro de la Academia Francesa de Medicina.  Publicado en 1786, este estudio se consideró durante mucho tiempo el tratado más exacto y preciso del cerebro. No en vano iba persiguiendo nada más y nada menos que el pasado y el futuro del pensamiento.

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